Acerca de San Valentín y otras yerbas….

viernes, 11 de febrero de 2011

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14 de Febrero… El Día de San Valentín, el Día de los Enamorados… La verdad que no creo que tenga que haber un día para festejar el amor… pero aún así…
Al amor hay que celebrarlo constantemente, nutrirlo, fortificarlo, darle alas y hacerlo brillar.
Soy una romántica empedernida. Tal vez otros no lo necesiten, pero yo considero que deben existir “gestos”, demostraciones de afecto, que solidifiquen la pareja, que reafirmen el sentimiento.
A muchos les cuesta entender la necesidad de estas “cursilerías”, no precisan de mucho más que el simple saber que la otra persona les ama. En mi caso, cada tanto preciso un “plus” a las palabras y los mimos. Preciso de ese “AHHHH” tierno en forma casi de suspiro frente a algo que no esperamos, un gesto cargado de amor.
En ese sentido, creo que el hecho de tener un día al año como recordatorio de que hay que tener una pequeña demostración de afecto resulta particularmente beneficioso cuando estamos frente a esa clase de parejas en las que uno necesita de gestos y al otro le basta con “saber”… Como es MI caso. Mal que me pese, entiendo que somos diferentes en ese punto y, aunque injusto de mi parte hacia él, muchas veces me cuesta aceptarlo.
Pienso que no es necesario ponerse en grades gastos, ni siquiera tenerlos…. Lo importante es el gesto. No necesariamente tienen que ser inmensos ramos de flores, lujosa joyería ni pomposas cajas de bombones, cualquier actitud es válida: dedicatorias (una canción que sea extremadamente romántica o significativa para ambos por ejemplo); bellas cartas, tarjetas, postales o poemas de amor; pequeñísimos peluches (por ejemplo para hacer saber que se recuerda que es amante de cierto animal); un chocolate (aquel que es su favorito o que tanto ansiaba probar) o llevar para ver juntos esa película que tanto odias pero que esa otra persona siempre quiso compartir con vos… cualquier cosa que demuestre ese amor que sentimos y que a veces fallamos en demostrar.
Curiosamente, nadie sabe bien de dónde surge este día. Se sabe que no es costumbre latina, es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX. Así llega a nosotros (empedernidos en adoptar tradiciones que nos son ajenas… como desde más recientemente se hizo con Halloween  =S )
Aún así, si queremos dar un marco verdaderamente romántico a una fecha de “enamorados”, tal vez esta historia nos resulte la más interesante…
En la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido, se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados, porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Un sacerdote cristiano llamado Valentín, disconforme con tal injusticia, decidió casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.
Pronto, Valentín adquirió gran prestigio en toda la ciudad por esto y fue llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovechó aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano cambió así de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar a cabo un lugarteniente conocido como Asterius quien, cuando tuvo enfrente al sacerdote,  se burló de la religión cristiana y quiso ponerlo a prueba. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su martirio y fue ejecutado un 14 de febrero.
Sin embargo, durante sus días en prisión, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia. Entre tantas lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. En vísperas de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras "DE TU VALENTIN". De allí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida "FROM YOUR VALENTINE ", típica de los anglosajones.

La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. La Santa Sede canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.


Sea cual fuese su posición frente a este día, espero les encuentre rodeados de AMOR en cualquiera y en TODAS sus manifestaciones… Es verdaderamente un regalo, una bendición, que debemos aprender a abrazar, absorber y disfrutar con todo nuestro ser, sin limitarnos… ENAMÓRENSE DE LA VIDA!

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