Discutamos la Discusión...

miércoles, 9 de febrero de 2011

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Definitivamente no sé discutir! No me gusta hacerlo, creo que a nadie. Si pudiera, lo evitaría a toda costa, como cualquier otra persona sensata. Sin embargo, es muy cierto que muchas veces las discusiones fortalecen los lazos, afianzan las relaciones. Aún así, como a casi todos, preferiría no tenerlas, por más necesarias que a veces parezcan.
Entiendo que a casi nadie le gusta discutir, al menos no cuando la otra persona le interesa real y profundamente. Pero hay quienes lo atraviesan con mayor entereza, con más “profesionalidad”. Es decir, hay quienes logran desenvolverse en las discusiones tal y como las proyectan en sus cabezas…
No es mi caso. A mí las discusiones me dan taquicardias, temblequeo y llanto. Trato de controlarlos, de ocultarlos y que se noten lo menos posible, pero usualmente fallo. Eventualmente, en algún momento de la discusión, salen a flote. Sufro del famoso “se me va de las manos”, pierdo el control de mi ser. Creo que, aunque trato de ocultarlo incesantemente, soy demasiado sentimental.
La cabeza es mi mayor enemiga, me tortura por momentos. Me cuesta palear lo que genera. Y aunque no lo demuestre, en cuestiones “sociales” sufro y estoy condenada a una extrema inseguridad.
Lo curioso es que, muy a pesar de eso, muy por sobre mis excesivos miedos de herir a la otra persona, e incluso perderla para siempre, no puedo evitar que otra característica marcada de mi personalidad salga siempre a flote: la sinceridad.
Hablamos de una sinceridad desbordante, la  conocida como “honestidad bruta”. Lo siento, no puedo evitarlo, se me cuela por los poros. Admito y quiero creer que por dura que soy, también soy muy diplomática (dícese eso de todos los nacidos bajo el signo de LIBRA) y, aunque a veces falle, trato de manejar mis palabras, explicar mis motivos, de manera tal que el efecto sea  tal vez contundente, pero lo más adecuado dadas las circunstancias.
No siempre funciona, pero en la vida rara vez las cosas salen exactamente como uno las planea, las anticipa en su cabeza.
No sé bien por qué empecé con este tema, supongo que porque habla acerca de mi esencia. De alguna manera inicie este blog para expresar todo aquello que sintiese y de esa manera mostrar un poco lo que soy, desnudar mi alma. Como dijo Georg Hegel: “FELIZ AQUEL QUE SUPO AJUSTAR SU EXISTENCIA A SU CARÁCTER PECULIAR, A SU VOLUNTAD Y A SU ARBITRIO, DE FORMA QUE LE ES POSIBLE DISFRUTAR DE SU EXISTENCIA”.
Les deseo una buena vida…  Que las discusiones solo sirvan para desenmarañar más plenamente cómo ser más felices.

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