TRUTH BE TOLD.... LOOKING FOR A STAIRWAY TO HEAVEN

miércoles, 2 de febrero de 2011

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Hoy lloré… A veces pasa…. Bastante seguido diría… La gente dice que soy demasiado emocional, una sentimentalista extremista… A veces lloro por mí, por mi vida, mis cosas, mis incertidumbres, mis calvarios, mis alegrías, mis tristezas… Hoy NO! Hoy lloré por ella… A veces pasa…
La vida no es justa simplemente. Hay gente que tiene tanto para dar, tanto potencial, y aún así no es valorada, aún así fracasa, aún así sufre.
No me gusta ver a mi amiga así. No está bien que sufra por algo que no vale la pena. Me molesta no tener consuelo para ella, me odio por no poder brindarle una solución a lo que le aqueja.
La vida puede ser cruel. Y nos arremete mil veces con la misma condena. Me pregunto por qué a algunos les es tan fácil, tan sencillo, hallar lo que desean, y a otros se nos complica tanto. Las mujeres buscamos a nuestro “PRINCE CHARMING” y olvidamos frecuentemente que el príncipe azul destiñe en el primer lavado!!!
Creemos haber encontrado a nuestro par, a nuestra media naranja… y ZAZ! Algo nos quita esa esperanza de cuajo y nos preguntamos: Por qué otra vez a mí? Por qué al resto se les da tan fácil y a mí no?
Con crudeza a veces nos planteamos la conducta repetitiva de elegir mal nuestros candidatos. Tratamos de revertir la tendencia incesantemente. Y ZAZ! Ocurre de nuevo, de vuelta elegimos mal.
Por qué? Por qué alguien que es tan adecuado falla tan asiduamente en encontrar compañero de ruta?
Y ya no hablamos de eternos. La eternidad… bueno… la eternidad ya suena hasta utópica luego de tanto fracaso. Tan solo hablamos de alguien con cuentas claras, sin secretos turbios ni manejos oscuros. Suena difícil en los tiempos que vivimos, pero “no hay que darse por vencido ni aún vencido.”
Arremetemos y lo intentamos una y mil veces, convecidas de que “alguna vez me va a salir bien”. Y muy a pesar de la dureza y la dificultad de atravesar tantos “desamores”, nos levantamos y lo intentamos incesantemente.
Es ahí cuando me duele, me duele oír que ella esté bajando los brazos, que entre lágrimas profundas y heridas de guerra plantee “que ya no quiero volverlo a intentar”, que ya no más, que el dolor del desengaño ya no le permite cerrar más esas heridas, que ya no sabe cómo confiar, que el amor se tornó demasiado cruel.
Y es que el amor es la más dulce y cruel contradicción, porque es aquello que más nos llena, más nos alegra… y aún así es también lo que más nos lastima, más nos duele.
Pero suele pesar más lo bueno a lo malo en el amor. Por eso me entristece oír que para ella eso simplemente “ya no es más así”.
Sé fuerte, amiga mía, yo entiendo que en momentos así cuesta ver la luz al final del túnel, pero detrás de la tormenta siempre sale el sol, y aunque suene cursi y trillado, no deja de ser una gran verdad.  Esa persona por la que hoy lloras no te merece y nunca lo va a hacer. Porque te mereces que te amen con la misma magnitud con que vos amas y que se entreguen con la misma convicción con que vos lo haces, sino NO VALE LA PENA!
Sé fuerte, amiga mía, confía en mí: el amor abrió esa nueva herida  y estoy segura de que también va a ser el amor el que la haga sanar. ALGUNA VEZ VA A SALIRTE BIEN Y AHÍ TODO ESTO VA A HABER VALIDO LA PENA…. TE AMO!  =)

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