Decididamente... Tal vez...

martes, 22 de marzo de 2011

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Decisiones… Hay algunas que son tan sencillas y otras se hacen tan complicadas… Y aún así la vida está hecha de decisiones… Todo cuanto hacemos proviene de una decisión y conllevará otra. Podríamos ver la vida como una cadena de infinitas decisiones. En las nimiedades más básicas hay decisiones involucradas. Todo lo que somos, todo lo que nos pasa, está signado por una decisión. Decisión de ser, decisión de no ser, decisión de hacer, decisión de no hacer…
Inclusive cuando no tomamos una decisión estamos decidiendo: estamos decidiendo no decidir!!! Por confuso que esto parezca…
Es inevitable, tenemos que decidir, definir, establecer cosas en nuestras vidas. Estamos forzados a hacerlo. El problema surge cuando, a pesar de ser conscientes de que debemos hacerlo, nos negamos a tomar una decisión definitiva. Lamentablemente, sólo terminamos posponiendo lo inevitable y obligándonos, tal vez, a que las consecuencias de dicha decisión tengan una magnitud mayor, que bien podría haberse evitado.
Solemos posponer la toma de aquellas decisiones que no nos son gratas de afrontar, de todo aquello que nos genera dolor, o que sabemos va a lastimar a otro. Solemos posponer decisiones acerca de todo aquello cuyos resultados en el corto plazo son negativos. Solemos evitar decisiones que nos saquen de nuestra “confort zone” (zona de confort, seguridad, estabilidad y comodidad)
Sin embargo, todo llega. A la larga o a la corta, la decisión deberá afrontarse conjuntamente con sus consecuencias. Entonces, por qué nos empecinamos en tratar de evitar lo inevitable?
Lo decía William Ernest Henley: “Soy el comandante de mi destino. Soy el capitán de mi alma”. Y ser dueño es una bendición pero conlleva obligaciones. Somos dueños y señores de nuestras vidas, manejamos las riendas que nos guían y, a su vez, somos enteramente responsables de lo que con ella acontezca. La libertad conlleva esa gran responsabilidad. Si somos dueños de nuestro destino, deberemos tomar las decisiones que nos lleven al puerto deseado, sin excusas y sin buscar cómplices ni culpables. Las decisiones son nuestras y debemos abrazarlas y padecerlas como tales.
La vida está hecha de decisiones. Las decisiones marcan nuestras vidas. Leí un bello párrafo los otros días: La vida es muy corta para despertarse con remordimientos. Quiere a la  gente que te trata bien. Olvida a los que no lo hacen. La vida pone a  cada uno en su lugar. Piensa que todo llega y pasa por una razón. Si  tienes una segunda oportunidad, agarrala!! Nadie dijo que la vida sería fácil, solamente prometieron que valdría la pena vivirla!

True love is the soul's recognition of its counterpoint in another

jueves, 10 de marzo de 2011

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“El verdadero amor es cuando el alma reconoce a su contrapunto en otro ser”… eso decían en una película medio pelo, una comedia, de la cual no logro recordar el nombre, pero esa frase se me quedó grabada.
El amor encuentra formas muy extrañas de colarse por nuestros poros. Cuando menos lo deseamos o lo esperamos, ahí aparece.
Nunca de formas sencillas, pero uno siempre lo sabe cuando aparece. Lo sabe. Indefinidamente, pero lo sabe.
Incluso conforme pasan los años, incluso cuando no querés saberlo, aún lo sabes. Esa persona siempre está ahí, en el fondo de la mente.
Siempre se sueña con ese amor de película, parte de uno por momentos piensa que nunca lo va a encontrar, o que tal vez solo existe en las novelas. Es increíble cómo la vida gira y da vueltas, nunca sabes cómo puede aparecerse. Uno debe estar agradecido por la ruptura y el dolor, y las lecciones y la pena, y los otros amantes y experiencias. La pasión y la espontaneidad de todo aquello. Cada paso del camino hace de ese amor la más bella creación en la que jamás haya uno participado. No sería tan bueno sin todas esas partes complicadas. No sería tan bueno sin las partes de excesiva ternura.
Y cuando llega, uno debe compartir ese amor con el mundo, así todos conocerán ese amor. Ese amor está ahí afuera esperándoles. Mereciéndoles. Dignos de ustedes. Especialmente y específicamente diseñado para ustedes. Están listos para este amor? Porque él está listo para ustedes.
Hay que pensar en ese amor como el amor que se siente por aquello que más se disfruta. Para mí, en este momento, es escribir y fotografiar.  Mi amor es como mi escritura y mi fotografía: sencillo, embriagador, impulsivo, desestructurado, sentimental, expresivo, irracional… y lleno de esperanza.
To be love and be loved

DEEP BREATH TILL 10

martes, 1 de marzo de 2011

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Tengo que aprender a controlarme… Impulsiva, yo?! Nahh, te pareció…
Tengo esta característica de la que ya he hablado alguna vez, pero para los que no me conocen… Soy extremadamente sincera… Trato de ser diplomática, lo intentó… pero a veces se me salta la chaveta
Hay momentos en los que simplemente la verborrágica sinceridad se me escapa sin medir consecuencias… No es que no tenga razón en los planteos, muchas veces la creo tener, es sólo que no considero los tiempos para hacerlos, existen momentos en que es simplemente inapropiado.
Esta suerte de impulsiva honestidad bruta es algo que debo aprender a controlar. Debo entender que a veces es necesario frenar el impulso y cuestionarse si es el momento apropiado para hacer el comentario.
Suele pasarme más cuando no estoy en mi eje, cuando estoy más sensible que de costumbre, cuando simplemente no ando bien. Ahí es cuando más inestable se vuelve mi sinceridad y dejo de medir las consecuencias de lo que digo.
Y luego tan solo me pasa que tomo un hondo respiro y descubro lo desubicado de mi conducta y me replanteo las formas en que elegí proceder. Y ya es tarde. El daño está hecho. Ya herí susceptibilidades y ya me siento mal conmigo misma…. Me siento la peor!
Y ni siquiera se trata de lo que digo o cómo lo digo…. Sólo que no elijo los momentos adecuados para hacerlo.
Entonces, mi planteo sería: si tras tomar aire descubro mi error, tal vez deba aprender a tomar ese hondo respiro y contar hasta diez antes de hacer el planteo. Tal vez así descubriría que es mejor dejar ciertas cosas sin decir… o simplemente decirlas en otro momento, con aguas mas calmas o mejores circunstancias circundantes.
Deberé asimilar todo esto que digo para futuras ocasiones. El daño esta vez ya está hecho, pero tal vez la próxima…
OMMMMM!