El Fénix y la Verdad

miércoles, 18 de mayo de 2011

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La verdad libera. A veces vilmente, otras cruelmente, pero siempre libera. En muchas ocasiones fallamos en ver esta realidad cuando la verdad nos golpea en la cara, tal vez porque nos desestabiliza emocionalmente y nos sacude de tal manera que se hace difícil analizar las cosas con claridad. Aún así, pasado el tiempo, digerida la angustia y el dolor, logramos entender que descubrir la verdad en las circunstancias que nos aquejan, simplemente nos quita un peso de encima, nos saca una mochila.

Muchas veces duele de manera inexplicable y el proceso de comprender y asimilar estas realidades se hace arduo, lento y complicado. En diversas ocasiones es ir cuesta arriba en la colina, sólo para descubrir más tarde que la cumbre está más allá de las nubes.

Sí, es difícil, pero de alguna manera y en la distancia, mirándolo en retrospectiva, después entenderemos mucho más de lo que logramos captar cuando estamos parados en ese momento. Es casi como apreciar un cuadro o un mural: si te parás justito al lado o encima, solo verás una parte y cuando le permitís distancia empezás a apreciar los detalles y captas por completo el conjunto de lo que representa. Así sucede con lo que acontece en nuestras vidas, a veces en el momento de los golpes valoramos más lo que sentimos en ese preciso instante y, luego, con el tiempo y la superación que conlleva, empezamos a entender un poco más los beneficios de dicha verdad. Decía Diderot, un escritor francés, que “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”. Tal vez por ello lleva más tiempo asimilar la verdad, aunque al final, en el último dejo de esa bebida le descubrimos las bondades.

Para darles mi experiencia personal, yo hace muy poquitos días recibí una noticia devastadora, una de esas verdades que crees saber pero que la otra parte involucrada se negaba a informar y, a fuerzas de no querer caer en conjeturas erradas, uno dejaba pasar los días. Forzosamente, la otra parte tuvo que en algún momento dejar salir la verdad (porque, después de todo, la mentira tiene patas cortas y la verdad siempre termina saliendo a la luz tarde o temprano). Admito que es aún muy reciente y estoy tratando de procesar toda la información, pero de alguna forma, si lo pienso de acá a un futuro, las cosas son mejores así. Continuar sin confirmar fehacientemente lo que pensaba iba a dañar mi alma eventualmente y me generaba incertidumbre, que conllevaba tristeza… que básicamente te hace no estar bien, no ser del todo feliz. Así que como yo lo veo, hoy estoy mal, tal vez mañana y pasado también lo estaré, pero al menos así me garantizo que en mi futuro esto no me aquejará más, que no será causa de un malestar perpetuo. Después de todo, el tiempo cura todas las heridas, todo pasa, la vida sigue, y salir de estas cosas nos renace como un fénix, más fuertes, vigorosos y brillantes, para encarar nuevamente la vida.

“La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber. “- John Keats

HEARTACHE

domingo, 8 de mayo de 2011

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“Todo pasa por una razón”, me lo vengo repitiendo desde ayer a la tarde, tratando de mitigar el dolor que siento, intentando encontrarle consuelo a todo lo que ha acontecido.
Y no lo logro, no logro acallar ese dolor, aunque esta vez me haya encontrado más resignada, aunque esta vez ya no tenga ni fuerzas para pelear ni llorar.
Ahora es cuando debo encontrar la forma de seguir, de continuar avanzando, de evitar estancarme en este dolor. Tal vez es muy reciente, tal vez por ello aún no encuentre la forma.
Las poquitas fuerzas que encuentro las recibo de la gente bella que me rodea, que me llena de palabras hermosas llenas de aliento. Me abrazan, me besan, me acompañan y me contienen… y aún así las lágrimas siguen fluyendo.
Supongo que es así, que hay que pasarla y padecerla, hasta que un día deje de doler. Como me dijo una amiga: “No hay mal que dure cien años…. Tu futuro compañero y amor ya dejó a los suyos y salió a buscarte… Creeme. Te amo, amiga, y este es un interés que deberás pagar por adelantado para recibir TODO LO BUENO QUE DIOS TIENE PARA VOS”
Quisiera creerle, quisiera encontrar consuelo en esa esperanza, pero por ahora simplemente duele que ya no vaya a estar más. Y me dicen que “Es mejor así. Sé que es difícil, gordi, después vas a ver las cosas más claras” y aún así, hoy, quisiera que las cosas NO fueran así, quisiera hallarle solución, pero todo esto escapa a mis posibilidades y a mi entendimiento.
Y tal vez sea mejor así, pero quién se lo explica a mi corazón? Él se niega a entenderlo, se rehúsa completamente.
La vida sigue, superé el desamor ya tantas veces, esta también lo haré, pero estoy cansada. Mi alma ya no aguanta tan entera los golpes y cada vez empieza a doler más. “Las cosas pasan cuando empezamos a creer”, me repite una amiga. Y le creo y quiero aceptarlo, pero aún no logro asimilarlo.
Supongo que es cuestión de tiempo, cada día lo iré masticando un poco más hasta que un día logre digerir esta cruel realidad… Y algún día ya no dolerá.
La vida es cruel, no busqué esto, no hice nada para merecerlo, y aún así volví a elegir mal… Alguna vez me va a salir bien, ese es hoy mi consuelo, mientras tanto lloraré lo que me haga falta hasta que, finalmente, me seque. El corazón ahí también lo va a entender.
GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTAN CONMIGO EN ESTE MOMENTO. LOS AMO CON TODA MI ALMA… Y ES POR USTEDES QUE, INCLUSO EN MOMENTOS ASÍ, ME SIENTO UNA AFORTUNADA… Y NO TAN SOLA. GRACIAS!

The stray bodyguard’s tale

miércoles, 4 de mayo de 2011

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Soy una activista en todo lo que animales respecta: Greenpeace, voluntariado en dos organizaciones, mi propio emprendimiento “copa de leche” para perros y gatos (=P), etc etc etc… Hago lo que puedo con lo que tengo para proveerle un cierto bienestar a los animalitos. Qué decir, me tiran! =)
Supongo que se trata de hacer una diferencia: como ellos no pueden, hablo por ellos. Los animalitos son seres que no poseen herramientas suficientes para defenderse de lo que, para empeorar las cosas, no ha sido generado por ellos. Somos nosotros, los seres humanos (adultos), quienes propiciamos condiciones de vida injustas e insuficientes para nuestros compañeritos de ruta. Hay quienes los abandonan a la buena de Dios, quienes los maltratan, quienes los ignoran…
No me gusta puntualizar en lo que hago o no hago por ellos, simplemente porque no pretendo obtener ninguna clase de reconocimiento por ello. No me interesa que la gente sepa a qué instituciones ayudo, a cuánto animales alimento, en cuántos rescates he participado… No es el objetivo por el cual se persiguen estas causas.
Las historias de fidelidad y amor incondicional animal conmueven e impactan. Desde las más sencillas y pequeñas hasta aquellas que asombran por su grandeza. Los animales son una fuente inagotables de compañerismo y cariño. A mí, todas las mañanas, me recibe mi chicha en la parada del micro, firme. Llueva, truene o haya sol, ella ahí está. Esta barbincha y yo hemos recorrido una historia que ya data de algún tiempo atrás, si mi departamento lo permitiese ya viviría conmigo (Ay! El día que tenga casa me van a empezar a llamar “la loca de los perros” jej), pero, dado que los metros cuadrados no lo permiten, nuestra relación es estrictamente “laboral”. Sí, laboral, porque mi chicha vive donde están las oficinas en las que trabajo. Allí se ha asentado desde el día que la ví rondando el barrio por primera vez y decidí alimentarla.
No son las mejores condiciones, lo sé, pero mi chicha, a diferencia de otros rescatados, se niega a ser hogareña. Le gusta callejear, supongo que porque la vida le ha generado esta desconfianza extrema en las personas. Cuando comenzó nuestra relación era imposible acercármele. Años han pasado y hoy por hoy me permite un mimo en la cabeza, aunque aún se asusta con los movimientos bruscos y no le permite a ninguna otra persona el contacto.
Esta barbincha apareció siendo ya adulta y, como con las personas, es difícil quitarle las mañas y miedos adquiridos en sus años vividos. Según el veterinario, sufrió muchos abusos por parte de Dios sabe quién y es por ello que cada vez que alguien intenta adoptarla, ella escapa y regresa. Está acostumbrada a la vida que el destino le escribió y, parece que a esta altura, ya no le interesa cambiarla. Le resultó mejor su status de “callejera” y así decidió vivir.
Y se la ve feliz, correteando todo el día en el parque que queda enfrente de las oficinas, jugueteando con “amiguitos” del barrio que sí disfrutan de un hogar. No es un ambiente ideal, créanme que lo sé y he intentado revertirlo, pero ella sigue regresando. Por suerte, la vida en la calle también le ha inculcado una personalidad cautelosa y atenta, asique por suerte sabe cruzar la calle y presta mucha atención al tránsito.
Me gustaría que tuviese otro tipo de vida, pero lamentablemente no es así. Es por ello que, considerando las circunstancias, intento darle lo que puedo y, así, una mejor calidad de vida.
Una historia simple, de millones que hay, una de muchas que he vivido y vivo con animalitos…. No sé muy bien por qué se me dio por hablar de esto… será porque los animalitos alegran mis días? =D
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales” - M. Gandhi (1869-1948)